Emuladores de Amstrad CPC  |  

Enlaces  |  

Contactar  |  

Mapa del Sitio  |  

Amstrad ESP 5.4 (legal)  |  

Usted está aquí: 

>> Historia  >> Tu historia 

Francisco Jos Roldn Duque (Sevilla)

CPC, unos cuantos recuerdos.

Si era Septiembre del 88 (penúltima década del siglo anterior), entonces yo debía de tener 9 años. Eso, si la fecha de la garantía guardada en un cajón del mueble de mi cuarto había sido sellada al poco tiempo después de la compra de mi (entonces) flamante Amstrad CPC 6128 (con disquetera de 3 pulgadas). Aquel era un mueble horrendo, todo cajones sin espacio por donde pasar las piernas para estirarlas y con una "placa" (mejor lápida) de mármol de cinco centímetros de grosor en todo lo alto. ¿Y el ordenador? Pues se situaba sobre el mármol y tenía la misión de alejarme de los salones recreativos ante la creciente preocupación de mi padre por la cantidad de tiempo que pasaba en ellos. Bueno, en realidad sólo tenía que alejarme de un salón recreativo en concreto y que se llamaba como cierto barrio poco aconsejable de Sevilla...o como cierta ciudad estadounidense de Nevada donde el juego es legal y el CSI campa a sus anchas. Sustituir las maquinas recreativas por un ordenador era como sustituir una película por su versión novelada en tapas duras. Pero de todas formas seguro que mi madre tenía sueños de grandeza imaginándome licenciado Cum Laude en la carrera de Informática mientras tecleaba frenéticamente como hacen los hackers malvados en las películas.

 

Mi hermana y yo nos maravillamos con aquella máquina, tanto que sólo podíamos encenderla y teclear como hackers malvados para ver si conseguíamos dominar el mundo. Claro que no sabíamos qué era un modem y por ello todos nuestros esfuerzos eran como la buena voluntad del Patrullero Mancuso, loable pero inútil. El "pack" que acompañaba a la maquina tampoco servía de mucho: unas instrucciones que encajaban a la perfección en la broma del sillón cojo de la salíta, un par de diskettes con el misterioso logotipo "Amsoft" en ellos, dentro de los cuales habitaba el sistema operativo de una compañía que iba a hundirse en el olvido por culpa de Microsoft...Y unas pocas utilidades más que nos daban la ilusión de que nuestro Amstrad nos hablaba con una inusitada inteligencia artificial, basándonos en el hecho de que después de preguntarnos cómo nos llamábamos....¡¡¡nos saludaba!! (Hola Rosa, hola Fran) y después pasaba a un juego de adivinanzas bastante tonto sobre si estábamos pensando en algo animal, vegetal o mineral. También incluía una demo del juego "Roland" (gran asunto para nosotros porque era la versión francesa de nuestro apellido), el problema es que nosotros no sabíamos qué era una demo. Así que nos pasábamos el rato viendo cómo el muñequito en cuestión se paseaba por unas pantallas y nos imaginábamos alegremente que las cosas que hacía dicho personaje (el "Roland") tenían que ver con cualquier combinación aleatoria de las teclas que apretábamos. ¿No es genial la inocencia infantil?

 

Al poco tiempo vino el padre de una amiga de mi hermana a nuestro rescate ya que nos copió un juego estilo come-cocos (aka Pac-Man) pero con alegres frutitas haciendo de objetivo comestible. Eso trajo a nuestra vida el concepto de "disco virgen" y de "copiador"...¡ooohhh!!! Al poco tiempo introdujimos el concepto de "joystick" (el palo del disfrute) cuando de El Corte Inglés trajeron otra misteriosa caja con el nombre "Dragon's Lair" y veíamos que nuestro caballero con cota de malla y casco cónico se daba contra todo objeto que se le pusiera por delante que le pudiera provocar una muerte instantánea.A algún programador listillo se le había olvidado poner en el código del juego la que durante muchos años sería una de las opciones mas socorridas por nuestra parte "Redefinir teclado" o "Define Keys", sobre todo porque después de Dragon's Lair vendrían muchos mas juegos y nosotros, dulces niños que no teníamos un concepto claro del valor económico de las cosas nos dedicábamos a dejar un joystick inútil tras otro. Para ser concretos, la verdad es que sólo una parte se quedaba maltrecha pero teniendo en cuenta la idiosincracia de estos aparatos de precisión, el hecho de que el botón de disparo diera de sí o que al mover la palanca hacía arriba, nuestro personaje se quedara quieto mientras los enemigos daba buena - o mala - cuenta de él, era lo bastante traumático como para pedir otro joystick a gritos, hasta que mis padres se hartaron y decidieron implantar la paga semanal, así que podemos concluir en este párrafo que gracias a mi Amstrad CPC aprendí el valor del dinero...

 

Con "Dragon's Lair" vinieron otro par de traumas: el primero, que al hacer uso del copiador que nos había dejado el padre de la amiga de mi hermana (inciso: quiero pensar que este hombre sabía manejar el ordenador de su hija porque tenía un respetable IBM-compatible para trabajar y el CPC solamente lo tocaba para ayudar a la chica a iniciarse en la informática..¿o era él quien quería alejarse de las maquinas recreativas?) acabé haciendo una copia del sistema operativo y borrando el juego. Eso teniendo en cuenta que había utilizado la cara B del disco, en los tiempos en que los discos tenían dos caras e incluso una pegatina te informaba de que tenías una libre para usarla a tu antojo. A menos que las compañías distribuidoras fueran tan inocentes como para pensar que yo también iba a crear programas alucinantes tecleando como un bastardo, podemos afirmar que eran ellas las que incitaron a la piratería informática desde el principio...¿qué otro uso tiene una cara libre de un disco si no? El segundo fue ver la máquina original en la que se basaba el juego de mi CPC: no es que la maquina recreativa fuera como una película y la versión domestica como un libro, es que en el Arcade original ERA un film interactivo que había contado con la dirección de Don Bluth (ex-asalariado de Disney y que dirigió "Todos los perros van al cielo") basado en la tecnología Laserdisc mientras que en mi diskette sólo veía un muñequito blanco con manchas rojas que tenían que darme la impresión de ser una cota de malla... En ambos casos, no obstante, la mecánica era bastante parecida: si no dabas el golpe en la dirección concreta todo se iba al carajo y nuestro héroe Dick se encontraba con una muerte segura.

 

Por cierto, si la recreativa usaba el Laserdisc me gustaría recordar que mi padre vino un día con un video Sony Betamax y que después nosotros mismos (por mi culpa, todo hay que decirlo) compraríamos un Laserdisc, tengo un amigo que se compró el DCC de Philips y he estado a punto de comprarme un reproductor HD-DVD, ser geek y masoca no está reñido.

 

¿Cómo iba a alejarme de los recreativos si allí estaba el Operation Wolf con su par de Uzis y podía disparar a un montón de soldados de algún ejercito improbable o lanzarles una granada? (Sobre todo al rubio oxigenado tamaño ñu con su grueso chaleco antibalas flipante) ¿Podía yo poner la pantalla de mi CPC en suelo, boca arriba e imaginarme que jugaba al simulador de fútbol con perspectiva aérea que tanto me gustaba? Está claro que no, pero tuve que ir a escondidas y quedándome con la vuelta de la compra para poder jugar, a mi madre empezó a hacerle menos ilusión lo de mandarme por el pan...¡y eso cuando no le cogía un par de monedas de cinco duros del monedero!

 

Como el catalogo de Amstrad en formato de disco no era precisamente amplio (comparado con lo que había en cinta o para el Spectrum), uno se pasaba muchos días mirando desafiante al cuadrado amarillo que se quedaba mirándote debajo del "Ready" que aparecía al arrancar el ordenador. Como se suele decir, si no has estado, es difícil imaginarlo. Los que empezamos a trastear con ordenadores en los ochenta sólo podemos maravillarnos y quedarnos un poco fríos al mismo tiempo, con los avances de la técnica. Parecía que lo de hacer más cosas aparte de jugar con el ordenador sólo iba a quedarse en el coto privado de los informáticos que podían entender los códigos y lenguajes que hablaban las computadoras. Ahora tenemos gráciles iconos que se asemejan a las cosas que queremos que el PC haga, ay... Me hizo mucha gracia escuchar hace poco en un programa de radio sobre videojuegos la experiencia de otro usuario de CPC que de hecho se metió a hacer juegos por culpa del dichoso catalogo en disco, estaba tan aburrido que empezó a indagar en el libro de instrucciones y se puso a teclear las laaaaargas líneas de código que se incluían al final del tocho, con las cuales se suponía que acababas teniendo un nuevo juego con el que jugar en pantalla. Yo intenté la misma estrategia una tarde con un amigo pero (aparte de los errores al teclear las líneas de BASIC) el juego del avión tirando bombas no me acababa de llenar, y como no sabía cómo grabarlo en diskette, el tener que escribir aquellas páginas - y páginas, y páginas... - de numeritos y palabras extrañas otra vez me desalentaban las ideas de ser programador...

 

Afortunadamente, los cumpleaños, las Navidades, las vacaciones de Semana Santa y las de verano fueron una buena excusa para suplirme de juegos y además por alguna extraña razón, varios amigos se compraron también un Amstrad CPC, y siempre me daba la impresión de que le sacaban más partido, a saber: mi amigo Joaquin se compró la promoción que incluía el sintonizador para ver la tele con el monitor y mi vecino de enfrente tenía la pletina con la que podías cargar juegos de Amstrad cinta en tu ordenador de diskette, los dos tenían una colección de juegos mucho mas grande que la mía, aunque también hay que decir que Joaquín se iba de vacaciones a Disneyworld y mi vecino tenía un salón para jugar al ping-pong.

 

Existían rumores de la existencia de una impresora y quizás algún que otro chaval había conseguido convencer a sus padres de que le comprara la pistola compatible para usarla en la versión domestica del Operation Wolf o el Bestial Warrior, para mi, los que tenían esas cosas eran los mismos que tenían todos los muñecos de "Los Masters del Universo" y se acabarían comprando una consola Neo-Geo años mas tarde... ¿Serán ahora presidentes de grandes entidades bancarias a punto de ingresar en prisión? Ese es el único consuelo que nos queda a los demás.

 

Con todo, tengo que reconocer que le cogí a mi CPC mucho cariño porque, a fin de cuentas y como pasa casi siempre en la vida, no me di cuenta de lo mucho que me gustaba hasta que lo perdí. Cada juego me parecía mas flipante que el anterior. Poco importa que los Spectrum tuvieran más juegos exclusivos o que las cintas fueran mas baratas, por lo menos no acababas echando mas tiempo esperando a que se cargase el jueguecito de marras que con la partida en sí y con la gente que conocía con la misma máquina, pues no echaba de menos que los juegos fueran más caros,. A fin de cuentas teníamos los copiadores y los caros diskettes virgenes de tres pulgadas...

 

Con el CPC descubrí "Micromania" la publicación sobre videojuegos, recuerdo perfectamente haber visto el anuncio en la tele con la chica en la moto, esbocé una sonrisa de oreja a oreja cuando hace unos años se volvió a publicar el primer número en formato "periódico" o "gigante" (que era ya la "segunda época", después de haberse publicado en un formato más reducido durante un par de años) en cuya portada lucía la imagen creada para el juego Turbogirl y que el anuncio aprovechó como base - y cuyo making-off se transformó en un articulo de la revista-. Aquella portada era obra de Luis Royo, quien se haría famoso por estos diseños con chicas imposibles en escenarios apocalípticos a los que se sumaban las portadas para novelas de ciencia-ficción y románticas, que lo han acabado transformado en un referente de la ilustración fantástica, y de la peña gótica... Royo, junto con Azpiri y otros jóvenes diseñadores o dibujantes de la época obtendrían después reconocimiento internacional. Para mí, el software español con empresas como Dinamic, Topo ú Opera formaban parte de los años ochenta españoles y la movida madrileña, quizás no frecuentaban los mismo locales que Alaska o Almodovar (¿demasiadas drogas para los jóvenes informáticos?) pero hay que recordar que una de las empresas punteras en este sector (con su propia rama discográfica) la fundó el grupo proto-tecno "Aviador Dro", y se rompieron la cabeza para ponerle nombre...Dro-soft

 

En 1990 enfermé lo bastante como para tener que ser hospitalizado unas tres semanas y a la vuelta sólo podía quedarme en casa sin moverme mucho, jugando con mi CPC y nuestro caniche. Así que cualquiera puede imaginarse la cantidad de vicio que cogí con los mas diversos juegos, los que ya tenía de antes y los que me compraron para hacerme mas llevadero el quedarme en casa. Para cuando el ordenador desapareció de mi casa (sobre este trance hablaremos un poco después) había llegado a tener 100 juegos en unos 60 diskettes que se acomodaban con cierta dificultad en una caja de zapatos transformada a todos los efectos en una Clasificadora de Soportes Informáticos, ¿mola, eh? Me gustaban todos los géneros, pero me encantaban sobre todo los 2 extremos: los arcades de muchos reflejos en los que pasan muchas cosas en los que no puedes dejar de disparar y las aventura conversacionales en las que sólo tenias una imagen estática y un bloque de texto para situarte en la acción: ya fuera un planeta extraño, una cueva, o la mismísima capital del Imperio Romano en todo su esplendor clásico.

 

Tarjeta de inscripción Club de Aventureros ¿ Quieres se un aventurero legendario del club AD ?

Las aventuras conversacionales tenían, como es lógico, un consultorio la mar de animado en la revista hermana de Micromania, "Micro Hobby" - totalmente dirigida al Spectrum - que siempre regalaba un par de cintas, de esas cuyo contenido informático se podía copiar con una pletina de un equipo de música normal y corriente, ese consultorio, el del maestro Hebilla estaba "regentado" por Andres Samudio, médico de profesión y la gran figura en la sombra del movimiento de las aventuras españolas, tanto es así que acabó fundando una empresa independiente de una de las grandes compañías nacionales AD, siendo las siglas de "Aventuras Dinamic", Dinamic acabarían creando el celebérrimo PcFutbol para otra generación de jugones antes de pasar por una sería de cambios...Un día descubrí que los usuarios de Amstrad también teníamos una revista propia: "Amstrad-sinclair Ocio". Por fin podía hacerme una idea de lo chulo que iban a ser los juegos para mi ordenador antes de comprarlo, sin tener que basarme en las cajas, cuyas capturas en el reverso venían de ordenadores más potentes y vistosos como el Amiga o el Atari o en las críticas repletas de fotos de otros sistemas como el Spectrum o el MSX, qué tiempos.

 

Jabato, Army Moves, Phantis, Dragon Spirit, Forgotten Worlds, After the war, Mortadelo y Filemón, Cozumel, Golden Axe...la lista sería interminable y la cantidad de veces que me mordí las uñas cuando salieron la Mega Drive y la Super Nintendo también. Parecía ser que el sueño de tener una recreativa estaba más cerca, pero claro, había que pagar lo que entonces seguía siendo una millonada por cada juego. Además, la ventaja de las poderosas versiones para ordenadores de 8 bits como la del Altered Beast o Final Fight es que te forzaban a poner tu propia música para ambientarte ya que carecían de su propia banda sonora, ¡qué rulen esas cintas de Genesis y ke rulen los petas!!

 

En esos tiempo pre-emule, pre-kazaa o pre-...(inserte P2P que más le convenga) los que vivíamos en Sevilla teníamos la Alameda como sitio donde conseguir nuestros juegos piratas. Descubrí el tráfico de juegos piratas en el barrio hippie de mi ciudad los domingos por la mañana gracias a que mi vecino estaba jugando precisamente a una copia pirata de "Batman, la película" al poco de haber salido, y me pareció extraño teniendo en cuenta que los padres de Raúl apoyaban tanto el juego con ordenadores como Greenpeace la caza de ballenas blancas. "Me lo compré por 400 pesetas la semana pasada", sí amigos, en esos tiempo, con la paga de un par de semanas podías comprarte un juego.

 

Al Sábado siguiente, mi padre mi tío Curro y yo nos encaminamos, trayéndonos de vuelta "Freddy Hardest in Manhattan Sur" y "Barbarian" y no creo que sobrepasáramos la barrera de las 500 pesetas. Cuando miro hacía atrás me doy cuenta de que aquella máquina que era un teclado enchufado a lo que era básicamente un televisor contiene un montón de recuerdos de tardes ocupadas en derrotar a legiones de enemigos y encontrar multitud de tesoros. Nunca se interpuso en mis estudios, de hecho recuerdo perfectamente el trimestre en el que saqué unas notas de casi todo sobresalientes después de pasarme un cuarto de hora cada mañana jugando antes de ir a clase...

 

Amstrad GX4000 

Al tiempo, Alan Sugar, el barbudo dueño de Amstrad trató de reactivar la serie CPC con los CPC+, un rediseño de las máquinas, tanto de las de cinta como de las de disco con una entrada para cartuchos, en otro loable (y también inútil) intento de acercar los ordenadores sencillos a las videoconsolas, incluyendo una versión propia de las consolas de 8 bits: la GX400. Aparte del curioso arcade de conducción, Burni' Rubber, aquello fue un poco el beso de la muerte y despedida para Amstrad. Los Amiga y los Atari serían desplazados por los PCs con MS-Dos y mas tarde, Windows. Las aventuras conversaciones dejaban las imágenes estáticas por animaciones, pasando a llamarse "aventuras gráficas" que requerían varios discos o incluso un disco duro: ¿De qué demonios iba todo eso? Alan Sugar ha acabado presentando un Reality Show en la televisión inglesa para que los empresarios de su país puedan hacerse ricos como él y mi ordenador acabó en la casa de algún técnico del servicio de reparaciones porque mi padre se negó a pagar por una disketera nueva. El cantante Steve Hogarth del grupo Marillion dice que su padre le regaló en su 40 cumpleaños una bolsa de canicas después de que su progenitor le tirase las que tenía cuando Hogarth era un chaval y pensó que sería buena idea combinar canicas con una raqueta de tenis, con resultados interesantes para los tejados de los vecinos y los gatos del barrio. Quizás mi padre me regale un CPC flamante dentro de 12 años, pero lo dudo profundamente. En cualquier caso, gracias a la magia de los emuladores pude revivir algunas de esas tarde que me pasé jugando al WWF Wrestelmania y al Capitan Trueno (todavía recuerdo la tarde que le supliqué a mi madre que me diera dinero para comprarlo, así como los meses que el póster incluido en la caja estuvo pegado en la pared de mi dormitorio), pero ya no era lo mismo. Para aquel entonces ya había pasado por un PC, por una Super Nintendo...como ver la tele en blanco y negro después de haber tenido una de color o que te regalen un Spectrum despues de probar un Amstrad CPC, ¡ja, ja, ja ,ja! (Reverberación de Catedral y risa de Joker).

 

Bueno, no esperaba acabar con una especie de ensayo sobre mi relación con mi máquina pero espero que a los que lo lean también les traigan sus propios buenos recuerdos, gracias por haber leído hasta aquí y como dice el capitulo de Los Simpsons en África: usuarios del CPC, seguid buscando ese arco iris....¡y compráros un Mac!

 

22 de Junio de 2008

 

Esta historia ha sido leída 4623 veces.

Comentarios

11.08.2015 - online (http://cialis8online8pharmacy.com/)
Hello!

11.08.2015 - order_viagra (http://genericviagra8.com/)
Hello!

11.08.2015 - viagra (http://genericviagra8.com/)
Hello!

11.08.2015 - cialis (http://genericcialis8.com/)
Hello!

11.08.2015 - online (http://viagra8online8pharmacy.com/)
I like the valuable info you provide in your articles. I will bookmark your blog and check again here regularly. I am quite certain I'll learn a lot of new stuff right here! Best of luck for the next!

Haga clic aquí para escribir una entrada
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 Siguiente

Jota X El Amstrad CPC y tu historia