Kaboom3D (Barcelona)
Bienvenido Mr. Amstrad
Corría el año 1985. Tenía 11 años y cursaba 6º de EGB en el colegio público de mi barrio. Un barrio humilde de una ciudad humilde al lado de la todopoderosa Barcelona que empezaba a despertar del letargo de una larga dictadura. Años atrás, acompañaba a mi madre a hacer la compra al centro de la ciudad. Mientras ella estaba en la tienda yo quedaba literalmente pegado al escaparate de la tienda de electrodomésticos, mirando embobado un ZX Spectrum de 16Kb al lado de los televisores, aguardando a que alguien explotara toda la poténcia de su Z80. Sabía que ese no podía ser yo. Sabía que mis padres no podían comprármelo, así que saciaba mi sed de microinformática a base de revistas, libros que hablaban de un futuro con la casa interconectada con ordenadores que mejorarían nuestras vidas, y cursos subvencionados de DOS, Basic y todo lo que me caía encima. Recuerdo escribir Basic en mi libreta y luego mirar el código y entristecerme por no poder correr el programa en una máquina. Ninguno de mis amigos tenía ni un triste 8 bits. La mayoría desconocían su existencia o pasaban de esas historias. Estaba solo.
Un buen día (como dice la canción de los Planetas) de aquél 1985, mis padres me dijeron que harían el esfuerzo por comprarme un ordenador. Sabían la ilusión que me hacía. Me habían visto ir a los cursos de informática como quien va a ir a un sitio increible, intuían que era el futuro y esperaban que su hijo fuese algo más de lo que ellos habían podido ser. Me emociono al recordarlo. Encontraron a un chaval que había tenido más suerte que nosotros. Poseía un Amstrad CPC 6128 y quería venderlo para comprarse un PC. Mis padres me preguntaron que qué me parecía. ¡Que me va a parecer! ¡No me lo podía creer!. ¡Por fin tendría un ordenador!. Era de segunda mano, pero tenía más de lo que yo podía pedir: 128kb de RAM, disketera de 3 pulgadas y ¡pantalla en color!. Recuerdo que mis padres tuvieron que pagar unas 80 mil pesetas. En aquella época era un pastón, y no dejaré de agradecérselo nunca.
Y ahí empezó todo. Imagino que, como muchos de vosotros, empecé a hacer mis pinitos en Basic, dibujar sprites en pantalla, copiar códigos de revistas a saco para luego modificarlos, poner vidas infinitas a los juegos, jugar, jugar y más jugar, investigar aquél sistema operativo… el CP/M Plus, ¿recordais?, intentar entender que coño era eso del código máquina, añadirle una grabadora para las cintas y sentir el piiiiiiiiiiiiiii poooooooooo piiiiiiiii de la carga, y luego ¡¡a tunear mi CPC!! Llegué a conectar los cables que iban al pequeño altavoz trasero a los altavoces de la cadena de música. Los juegos tomaron otra dimensión!!
Fue una época impresionante. Antes sólo podía contar con los recreativos y, engañando a mis padres, cogía el dinero que me daban para ir al cine, iba a buscar a mi amigo Tomás y nos gastábamos la pasta de 5 duros en 5 duros jugando al Wonder Boy y al MagMax, soportando a los gitanos al lado mirando por encima de tu hombro y diciendo “venga paaaayo, dejame un tanque, que te paso la pantalla”. Luego teníamos que inventarnos la película para explicársela a los padres, pero eso ya era otra historia. Cuando llegó mi CPC a casa, tuve el honor de ser el primero en todo el colegio en tener un microordenador, una máquina que hacía algo más que sumar, restar, multiplicar y dividir. Me sentía el puto amo, os lo juro. Luego se sumaron mi amigo Tomás con su MSX, un Sony HitBit con el que he disfrutado con sus juegos de Konami en cartuchos, mi amigo Juanjo con otro MSX, y más tarde fueron sumándose otros con sus Spectrums, Commodores 64, más CPCs… Cada tarde, al salir de clase e ir a casa a buscar la merienda, quedábamos en casa de uno hasta que se hacía la hora de cenar. Íbamos rotando de casa en casa, y así pude disfrutar de otros sistemas diferentes al mío. Ojo, que también hacíamos otras cosas, eh? De hecho pasábamos muchas horas en la calle, y no sólo con las Game&Watch. Por aquél entonces casi no pasaban coches, era un barrio tranquilo y la gente disfrutaba de las plazas de tierra. Podría hacer una lista interminable de los cientos de juegos que hacíamos en la calle, pero eso es para otro artículo.
Fui creciendo. Llegó el instituto y con él otras inquietudes. En primero de BUP pocas cosas cambiaron, pero en segundo empecé a descubrir otra vida: la música, las tías, las drogas, los colegas, la cerveza, salir y más salir, los conciertos, los suspensos, mi batería, mi grupo de música (¡esos Tronchos!), el trabajo del verano... Mi CPC pasó a un segundo plano. Además empezó a hacerse viejo. Las teclas ya no funcionaban bien, y aunque intenté limpiarlas y repararlas ya nunca fueron lo que eran. La disquetera empezó a fallar… si, si, la famosa gomita, pero por aquél entonces yo ya no tenía mucho tiempo para él. Así que llegó un momento en el que mi madre me empezó a decir que aquel “trasto” ya no tenía cabida en casa. Yo me resistí y me resistí, pero al final tuve que ceder y se lo regalé a un amigo, que estudiaba electrónica y me pareció que a él le podía servir para algo.
Pasaron los años. De vez en cuando lo añoraba. Pasaron muchas cosas por mi vida, pero siempre había un hueco para el CPC en mi cabeza. Estaban los emuladores, si, pero ya no lo tenía al lado. ¿Qué parece una historia de amor? Pues bueno, no se, quizás se le puede llamar así. Yo le llamo nostalgia. Recuerdos. Mi infancia.
Y llegó Marcianitos desde la red a mi PC. Hará un par de años, más o menos. No se cómo, pero allí estaba. Gente de todo el mundo que había vivido una infancia muy similar a la mía. Leyendo y leyendo hilo tras hilo, reportaje tras reportaje, empecé a necesitar tener una recreativa en casa. Y no paré hasta conseguirlo. Y no pararé hasta restaurarla del todo.
Pero quedaba ese vacío dentro de mi: el CPC. Decidí recuperarlo seriamente hace relativamente poco. Unos dos meses, en los que volví a contactar con el amigo, al que le di mi Amstrad. Y lo típico… él también se lo dio a su primo, que a la vez se lo dio a no se quién y ahora a saber dónde está. Empecé a llamar a todo cristo. Amigos, primos, cualquier persona que pudiera tener un CPC guardado en el armario. “Vale, lo miro y te llamo”. No llegó ninguna llamada. Recurrí a eBay, pero económicamente no voy muy bien y hay gente que se deja la pasta por estas máquinas. Lo entiendo, si yo tuviera dinero también quisiera coleccionarlas. De hecho es un tema pendiente. Hice un llamamiento a marcianitos y apareció Armenta. Por fin algo de luz, aunque sólo tenía el ordenador, el monitor debería buscarlo aparte. No descarté la oportunidad que él me ofrecía, pero no paré de buscar por los rincones mas escondidos de Internet. Hasta que, por fin, localicé a alguien que vendía uno. Todo completo, el CPC, el monitor color, juegos y aplicaciones, el sintonizador de TV… Tenía miedo porque el anuncio en un foro de Amstrad era muy antiguo y seguramente el usuario ya lo habría vendido. Otro problema era el dinero… pedía demasiado para mi bolsillo, pero no perdí las esperanzas y contacté con él. Al día siguiente tenía un email en mi bandeja de entrada. La respuesta estaba ahí, pero no me atrevía a abrir el correo. Pasaban por mi cabeza cosas como “ya lo habrá vendido”, “no llegaremos a un acuerdo en el precio”…. Pero no fue así, lo tenía todavía y estaba dispuesto a hacerme una rebaja, la cual, al final, fue una muy buena rebaja (gracias Iván). Para colmo, mi hermana se ofreció a regalármelo (¡gracias manita!). ¿Que más podía pedir?. Quedé con el dueño en ir a buscarlo a Lleida. Me daba igual darme la paliza en coche. No quería que ninguna agencia se hiciera cargo de mi CPC. Necesitaba ir yo personalmente. Fui, llegué y vencí. Fin de la historia. Mi CPC ya me acompaña. Al lado suyo, un ordenador 25 años menor que él. Pero ahí está, como el primer día, sin sentir una pizca de vergüenza por ser unos cuantos megahercios más lento que su compañero de escritorio, pero con el orgullo de quien mostró los principios de la informática a toda una generación. Sabiendo que ahora hay alguien que seguirá dándole caña, que lo cuidará y que lo seguirá admirando. Bienvenido Mr. Amstrad, bienvenido.
A mis padres, a mi hermana, a la niña de mis ojos, a Iván, a Marcianitos.
Kaboom3D
19 de Junio de 2008
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Comentarios
23.12.2014 - Juanita
(nv1yHRLYOL)
Moi je sais of9 elle e9tait passe9e! Je l'ai croise9e sur la lune of9, incroyable mais vrai elle se de9plae7ait en ski!
11.01.2012 - Lottie
(GZmJnBHb)
I love reading these aritcles because they're short but informative.
09.01.2012 - Cash
(NfFLTuYMAPJZB)
Fell out of bed feienlg down. This has brightened my day!


